El pasado 30 de julio participamos en el XVIII Congreso de Energía 2026, organizado por la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) en el Hotel Crowne Plaza San José La Sabana. El congreso reunió a actores clave del sector energético nacional e internacional bajo la pregunta central: ¿cómo navegar la transformación energética en un entorno marcado por la disrupción tecnológica, la incertidumbre regulatoria y las presiones climáticas?
Un sector en transición acelerada
El contexto no podría ser más desafiante. Los mercados energéticos globales atraviesan una reconfiguración simultánea en múltiples dimensiones: la caída sostenida en los costos de las energías renovables, la expansión del almacenamiento, el auge de los vehículos eléctricos y la creciente electrificación de sectores que históricamente dependían de combustibles fósiles. Para Costa Rica, un país que durante décadas ha liderado con una matriz eléctrica casi 100% renovable, el reto ya no es solo mantener esa ventaja, sino aprovecharla estratégicamente.
En ese marco, compartimos nuestra perspectiva sobre el valor de los análisis cuantitativos rigurosos para apoyar decisiones de política energética y de inversión. En un entorno donde las variables cambian rápidamente —precios de tecnologías, marcos regulatorios, demanda sectorial—, la capacidad de modelar escenarios de forma creíble se vuelve un activo estratégico para empresas, gremios y gobiernos.
Lo que vimos en el congreso
El evento dejó varios aprendizajes que consideramos relevantes para nuestros clientes y socios:
La descarbonización industrial avanza, pero a distintas velocidades. Mientras algunos sectores como el transporte y la generación eléctrica muestran trayectorias de cambio más claras, otros como la industria pesada y el agro enfrentan brechas tecnológicas y de financiamiento que requieren soluciones diferenciadas. No existe una sola hoja de ruta; existen múltiples transiciones que deben gestionarse en paralelo.
Los datos son el cuello de botella. Una y otra vez, tanto en las presentaciones como en las conversaciones de los pasillos, emergió el mismo problema: las organizaciones quieren tomar mejores decisiones, pero no tienen la información o los modelos para hacerlo. Esto confirma lo que vemos en nuestra práctica diaria: la brecha no siempre es de voluntad o de recursos, sino de capacidad analítica.
El financiamiento climático sigue siendo un tema pendiente. Costa Rica tiene condiciones favorables para acceder a instrumentos de financiamiento climático internacional, pero la estructuración de proyectos bankable sigue siendo un obstáculo. Hay oportunidad para que actores técnicos como CLG jueguen un rol de puente entre la demanda de proyectos y las exigencias de los financiadores.
Nuestra apuesta: decisiones sostenidas por evidencia
Participar en espacios como el Congreso de Energía de la CICR nos permite contrastar nuestros modelos y análisis con la realidad del sector. Nos confirma que el trabajo que hacemos —modelación energética, análisis de escenarios de descarbonización, acompañamiento en estrategias climáticas— responde a necesidades concretas y urgentes.
Seguimos apostando por una premisa simple: las mejores decisiones se toman cuando están respaldadas por evidencia sólida y análisis riguroso. En un entorno tan disruptivo como el energético, eso no es un lujo; es una necesidad.
Si quieres conocer más sobre cómo CLG puede apoyar a tu organización en la comprensión y gestión de la transición energética, escríbenos.